El Ángel

Eres un ángel cruel. Sólo buscas hacerme sufrir como todos.

Para mí, habían cosas bellas en las cuales pensar, como en pasarnos juntos todos los días… Pero ya ni sé que hacer ni qué hago porque a veces dejo de pensar en ti.

 Todo lo que los ángeles como tú han destruido lo tuve que volver a levantar. Las lágrimas, el dolor, esas cosas nadie las borrará de mi memoria. No obstante, tal vez el sol y el encierro borren la soledad.

 Sé que mientes. Sé que te odio. Sé que te amé.

De pronto no sé que paso puedo dar al frente. De pronto ya no me conmueves. De pronto sólo te dejo como un clavel dormido en mis recuerdos.

No quiero perderte, pero tampoco decirte adiós.

En este día, en este instante quisiera olvidarte. Desaparecer el hecho de que alguna vez vi a un muchacho en mi academia, de que me enamoré de él, de que mi alma desgastada se fijó en su sublime tristeza y se fusionó a tal con aquella visión hasta soñar la felicidad.

Borrar todo lo pasado, lo presente, lo vivido, lo sentido.

¿Dónde estuviste cuando te llamaba? ¡Nunca conmigo!

Si me olvido de los estímulos del cuerpo, no te necesitaré, no te querré. Si mi corazón se reconstruye y no es por ti, quiero echarte por tierra. Eliminar tu aliento sobre el mío, sea por lo que sea, llámese Dios o cualquier entidad, curación, exorcismo, shock, acabar con eso y todos como tú.

Ya no quiero que seas mi felicidad. Ya no quiero dejarte.

Ya no quiero regresar.

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