Miro a este jefe y quiero confiar.
Saber que está ahí, me sostiene mientras van hilando las cuerdas a mi alrededor… Dice que no me permitirá caer. Es alto, fornido… Seguro de sí, y quiero creerle. Me vale que sea un desconocido, el desprecio a lo que pueda sucederme… Las estúpidas razones por cuales me encuentro ahí.
Hablamos de confianza, esa intrínseca necesidad de tacto en persona y persona.
Los ojos son miradas que lo van buscando, auscultando los sentidos entre los compañeros. Los reconozco como a tí… usa ese short deportivo como ropa interior, igual que vos… es tu reflejo, Mark, todo concentrado en los deseos de mi alma… Tan lejano distanciándose en las frases, en el espacio… en el desconocimiento.
