Aless

Quisiera que nunca leas esta carta. En mis momentos de soledad, cuando no trabajo y este cuarto se llena de silencio, suelo acordarme de los instantes que conversaba contigo, de las palabras que nos escribíamos y la intimidad que teníamos.

Esa nostalgia me recuerda a ti. Y de alguna manera, te extraño. Sé que nunca fuiste perfecto, pero nunca podrías imaginar lo que significabas para mí. Como al hecho de considerar que el tiempo en cual estuvimos juntos fue quizás el más feliz de mi vida. No pido que regreses, porque no te podría volver a dar ese amor. Desde que me dejaste solo en este campo de batalla, sólo he ido perdiendo más cosas, el afecto de mi familia, la cercanía a los amigos y más.

No obstante, me tranquiliza saber que al menos tú de cierta forma pareces haber encontrado alegría. Porque esporádicamente veo tu muro de Facebook y contemple una sonrisa tuya en la foto, eso me hace sentir bien.

Supongo que estas palabras ya carecen de sentido en la distancia, en las preguntas que nunca serán resueltas, el lo absurdo que fue separarnos, pero en la necesidad por cual la vida continua de esa manera… Donde tú y yo tenemos caminos opuestos y lejanos, como tu bien dijiste que fuimos vagabundos de nuestros mundos…

¿Y acaso no era maravilloso, amor?

Cuídate.

 

 

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