Go back

Las teclas emiten un sonido trémulo al anochecer.

Su sonido es lo único que se oye en mi habitación, cuando fluyen las emociones surgidas del alma.

Ya no importo. En absoluto.

 

No cabe ardid para perseguir un sueño vano, Hyoga.

La ilusión de un día cayó sin poder contener una pesada oscuridad, porque al verte se perdió mi mundo en tu búsqueda.

 

Luces azules como sombras en los cielos, se despliegan afirmando los extremos de mis pensamientos quebrantados.

Los gritos ahogados de mi corazón no te alcanzan, tampoco la humedad de las lágrimas apagadas.

 

Regresa.

 

Por lo último y todo. Déjame verte regresar.

Las pesadillas terminan cuando pronuncio tu nombre. La mente me atormenta con flashes sobre nosotros, desapareciendo el dolor que me transmitiste, anunciando que hay sentido en algún lugar para los dos.

Tengo compasión de mi tristeza, de la absurda lamentación de mi espíritu.

Son gotas que caen lentamente en el vacío del firmamento.

¿Qué puedo hacer si no me quieres?

 

 

 

Insensible o no, carezco de más por ti. Eras la sangre que recorría mis venas, Seiya.

Y sin verte he perdido mis ambiciones, mis metas, mi pasado y mi nombre.

 

¿Los entes separados han de perpetuarse?

 

Regresa.

 

Si algo existió, por favor regresa.

 

Si aún conocemos la palabra ‘felicidad’, regresa.

 

Tú sabes lo que puede ser.

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