La cumbre de la senda

 

Trina, cántico de melancolía…

 

Tu voz dulce se opaca suavemente en una profundidad.

 

- Has llegado hasta aquí, Pegaso.

- He llegado contigo.

 

 

Desde hace mucho tiempo, anhelaba este momento. No obstante, debo decirte: La desolación ha culminado mis días y esto ya no tiene sentido…

 

¡Apresúrate!

 

Está decidido. Con esta última gota de tinta daré el trazo final al relato de la perdición y con ello vendrá el fin de los tiempos. Se ha dicho pues, que ha sido sacudido el mundo.

 

¡¿Cómo?!

 

- No te dejaré. Nunca te dejaré solo.

 

Ya es tarde. Ahora no puedo escucharte, ni acercarme a tus sentimientos. Estoy a un nivel que jamás lograrás alcanzar. Yo ya no soy humano.

 

- Te equivocas.

 

Porque si he podido llegar hasta aquí la razón has sido tú. No he venido en vano. Yo… sólo sé que debo tocarte, tan sólo una vez y despertar tu corazón…

 

-          No te lo permitiré, humano.

 

¿Dónde estabas cuando su majestad sufría en silencio? ¿Cuándo la soledad cubrió los pasillos del Santuario? ¿Cuándo fue sitiado el Templo? ¿Y cuando lloré, acaso me consolaste?

 

Deja de mentirme, tú ya no eres mi salvación. Eres el pasado. Las personas que han llegado hasta aquí buscaron la eternidad de lo vacío. Donde ya nada existe. Ahora, en este ensueño de tristeza puedo estar tranquilo y darte el descanso que mereces.

 

-          Estás en un error… Tú lo sabes. Sé que me llamabas tantas veces, que no estuve cuando me necesitaste. Pero nunca, aún desde el silencio, dejé de amarte. Este sentimiento puro es el que me ha conducido ante ti y si es necesario que lo veas desde mi propia alma, pues dejaré que realices esta batalla… No querré morir si no es a tu lado.

 

 

Concentra tu energía y lanza ese ataque.

 

¡Yo te salvaré y con ello rescataré al mundo!

 

Hubo un gran estremecimiento como nunca antes había sucedido en la Tierra. Donde dos hombres mezclaron sus energías uno frente al otro.

 

Entonces, una gigantesca luz inundó la habitación. Los recuerdos pasados, trazados en el lienzo, comenzaron a desgarrarse…

 

-          Seiya.

-          ¡Despierta! Sé que puedes hacerlo… ¡Ven conmigo! ¡Hagamos de este sueño una realidad!

 

Te Amo.

 

Entonces la energía oscura que rodeaba el lugar empezó a desvanecerse, siendo devorada por la luz. Ambos se fundieron en un sólido abrazo, al momento que sus vestimentas se iban deshaciendo por el efecto de sus fuerzas.

 

Cuando disminuyó el resplandor, los dos jóvenes descendieron al suelo, aún abrazados. El brillo en medio de ambos permanecía, una luz clara y radiante.

 

-          Es precioso.

-          Es nuestro corazón.

 

Realmente lo hiciste. Eres maravilloso… amor.

 

Sí. Ahora todo estará bien.

 

Perdóname. Te perdono. Te quiero. Te Amo.

 

 

Y se besaron.

 

Afuera, resurgió la vida en los bosques del cielo. Las flores comenzaron a brotar y los campos recobraron su verdor. A lo lejos, un frondoso árbol enraizaba sus fundamentos en la tierra y las hojas de sus ramas eran incontables.

 

Este es el principio de una nueva historia, miles de siglos después de la caída de un poderoso reino. Cuando finalmente los dos elegidos unieron sus vidas para siempre…

 

Y lograron brillar.

Coméntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s